Peregrinación de Mayo   

100 AÑOS DE UN

MENSAJE ETERNO

 

Los pastorcillos de Fátima estaban jugando a hacer un muro y vieron un relámpago; según Lucía no era propiamente un relámpago, sino el reflejo de una luz que se aproximaba.
Ellos, creyendo que podía venir una tormenta, cogieron sus ovejas y se marcharon, y al llegar hacia la mitad de la finca brilló otro relámpago.
La aparición de Nuestra Señora en Fátima no es una visión de los pastorcillos: ellos están distraídos, jugando, y tienen miedo de la posible tormenta.
La distracción y el miedo es lo menos propicio para que el alma se ponga en comunicación con Dios, en oración. Los pastorcillos no están orando, están jugando y con miedo.
La aparición de la Virgen en Fátima es un hecho real, no imaginario. Es un acontecimiento divino en la historia del hombre.
Y ven un relámpago: una luz que viene del lado de donde nace el sol, del oriente. 

Tu amor de madre me espera aqui y siempre será nada sin Tí nada sin mí